Nuevamente, esta vez en vísperas del referéndum revocatorio del 10 de agosto, el imperialismo norteamericano y la oligarquía criolla arremeten contra el proceso de cambios en Bolivia, desarrollando acciones violentas para desestabilizar al Gobierno de Evo Morales, el mismo que cuenta con el apoyo del pueblo que votará por el sí este domingo.
Esta campaña desestabilizadora ha tomado diversas formas: los referendos autonómicos en cuatro departamentos y la satanización de la Constitución son sus manifestaciones más evidentes. Pero lo son también todas las agresiones racistas contra los indígenas bolivianos, como la perpetrada el 24 de mayo pasado en Santa Cruz, y la proliferación de grupos de clara orientación nazi, que persiguen y agraden a los indígenas.
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