28.5.09

Querido Fermín

Conocí personalmente a Fermín Chávez hace cinco o seis años atrás en el local del sindicato ATE de calle Colón en Paraná. Se lo veía bien, contento, con fuerza.
Tenía el pelo largo y canoso, algo de barba y el clásico pañuelo al cuello.
Don Fermín venía de nuevo a Paraná a charlar con ciudadanos, militantes políticos y estudiantes de historia, sobre la necesidad de un proyecto nacional que se saque de encima la colonización cultural y encuentre su cauce en sintonía con los países hermanos del cono sur.
Yo había trabajado en una escuela de adultos denominada “Fermín Chávez” creada por el Estado provincial (Gdor. Jorge Busti) alrededor de 1996 para que los trabajadores estatales terminaran sus estudios primarios y secundarios.
El gobernador Sergio Montiel en el año 2000 cerró la escuela mostrando un “odio visceral” hacia los estudiantes, trabajadores del estado, hacia Chávez y el peronismo.
La charla que daba Don Fermín en el salón de ATE fue en ese marco, la reinauguración de la escuela y el debate de un proyecto nacional en momentos en que Néstor Kirchner trastocaba el escenario político en la Argentina.
La obra de Don Fermín fue faraónica, más de cuarenta libros, charlas, docencia en universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora, además de cargos públicos nacionales y municipales en gobiernos justicialistas.
“Uno de sus primeros contactos con el peronismo lo tuvo en 1950, cuando en una peña de jóvenes escritores conoció a Eva Duarte de Perón, tras lo que trabajó en la secretaría de Salud Pública de la Nación y en la dirección general de Cultura”, podemos leer en El Forjista.
Trabajó sobre biografías de “malditos” como Ricardo López Jordán, "El Chacho" Peñaloza y el escritor y político José Hernández.
Don Fermín cuenta en una entrevista dada a la revista Crisis en mayo de 1975: “Yo nací el 13 de julio de 1924 en El Pueblito, un viejo pago del distrito entrerriano de Don Cristóbal, en el cual, según se ha comprobado, Rocamora tuvo el propósito de fundar Nogoyá (…) Mi padre era irigoyenista cien por cien. Mis primeras vivencias políticas creo que se refieren a las elecciones de 1928, cuando yo tendría tres o cuatro años. Me recuerdo subido en una mesa, al borde del camino, con mi padre que me hace gritar “viva Yrigoyen”, mientras que la gente que va a votar pasa en camiones… Ese es uno de los primeros recuerdos en imagen que yo tengo de lo político”.
A partir de este dato, el entrevistador le pregunta sobre su relación con la FORJA de “El Vasco” Jauretche: “No tuve contacto. Tenía noticias de Scalabrini Ortiz, el Scalabrini Ortiz del periódico Reconquista. Él era el único hombre de FORJA al que conocíamos. En rigor FORJA y el nacionalismo fueron caminos paralelos. Hoy, con perspectiva histórica, vemos a FORJA como un fenómeno cultural importante, pero como fenómeno político el nacionalismo tenía la ventaja de estar en la calle”.
Sobre el papel de los intelectuales y la cultura, Chávez señaló: “Yo sostengo que la colonización es ante todo cultural. La colonización mental es el requisito indispensable para la colonización material. Uno se puede liberar siempre y cuando haya una autoconciencia nacional... Yo creo que se trabajó muy bien en la mente del argentino, para luego consolidar la dependencia material. Una revolución en América es absurda, no se comprende, sino como una revolución con bases culturales profundas y con una visión muy clara de lo que debe hacerse en materia del espíritu”.
Hace tres años, el 28 de mayo de 2006 se nos fue Fermín Chávez. En 2003 la Legislatura porteña lo había declarado Ciudadano Ilustre, galardón sobradamente ganado por Chávez.
Me llamó la atención un reportaje hecho a Don Fermín donde rescata la cultura del rock (difundido por Eurindia). Me sorprende, digo, y reafirmo la necesidad de que el revisionismo se abra a nuevas esferas de la realidad social, que introduzca nuevas variables (ecología, cultura juvenil, cuestión de género, cuestión indígena, entre otras) para dar un paso al frente y desempolvar una estructura que a veces no puede responder a la dinámica actual, tan líquida y globalizada.
En ese reportaje, Chávez afirma que “el rock retoma la tradición gauchesca ligada a la denuncia”, evocando a “los españoles Unamuno y Menéndez y Pelayo, (que decían que) la poesía en estilo gaucho es el fenómeno literario más original de Sudamérica durante el siglo XIX y sus efectos se sienten hasta bien entrado el siglo XX".
“Por definición, el folclore es anónimo, cantado y ceremonial. En cambio, la poesía gauchesca se publicaba en diarios y folletos, fue escrita por poetas cultos que vivían en la ciudad y usaban el lenguaje rural para sus creaciones literarias”.
Chávez no creía que la gauchesca esté “necesariamente confinada a la nostalgia y los desfiles del Día de la Tradición (…) Es parte de nuestra identidad, ni más ni menos. Tenemos que releerla hoy para comprobar cómo su espíritu reaparece en el tango —cuando el gaucho de las orillas urbanas se transforma en el compadrito— pero también en la música joven hecha aquí. El rocanrol retoma la tradición gauchesca ligada a la denuncia social y política, además de las historias de amor, la picardía, el humor ácido y la crítica de la vida cotidiana".
Algo que también trabajó Don Fermín fue la crítica revisionista a la Guerra de la Triple Alianza demostrando que “(luego de Pavón) Desde el gobierno de Buenos Aires se siguió una política de exterminio de los sectores federales. La banda Oriental primero y el Paraguay luego, sufrieron la codicia de la oligarquía porteña asociada al capital inglés”.
Chávez asegura que “La Guerra contra el Paraguay contó con el repudio de las provincias del Interior que veían que intentaba castigar a un pueblo de igual manera que había ocurrido internamente en nuestro país, Urquiza volvió a incurrir en una nueva capitulación al sumar sus tropas contra el Paraguay, López Jordán en cambio simpatizaba con los agredidos” (El Forjista).
Nogoyá, el gaucho, el Paraguay, Evita, Perón, el rock, ideas que pasan por mi cabeza pero que encienden en mi corazón el fueguito que nos dejó el maestro Fermín Chávez.

Prof. M. Faure
CEHAJ


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